No todos los orcos son malos... si están esclavizados

#ShadowOFWar

No todos los orcos son malos... si están esclavizados

Para esta segunda entrega, la gente de Monolith Productions se propuso a tomar todo lo bueno que tenía la primera parte, y elevarlo a la enésima potencia. El resultado, está a la vista.

hace 11 meses
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  • Autor: Carlos Pollastri
  • 04.11.2017
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Vale recordar que cuando salió Middle-earth: Shadow of Mordor allá por 2014, fue una grata sorpresa para todos los gamers. El juego no solo era increíble desde los ojos de un fanático de Tolkien, sino para cualquiera que disfrute de los videojuegos. Utilizando la mecánica de combate de la gran franquicia Batman: Arkham, convencía por la sólida acción que regalaba y, si a eso le sumamos el revolucionario sistema “Nemesis” que genera enemigos de forma procedural dándole distintas características a cada uno, el juego explotaba por sí solo

 

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Los eventos de Middle-earth: Shadow of War suceden poco tiempo después que lo que ocurre en Shadow of Mordor. Talion, el espectro de Celebrimbor, Sauron, los orcos, todo está dispuesto para una guerra, una venganza, una historia épica que le va a dar forma a este título como si hubiese salido del mismísimo vientre de Tolkien. En realidad, y para ser sinceros, ambos títulos retoman la mirada que tuvo Peter Jackson sobre todo este universo si tenemos en cuenta la acción, la violencia, la oscuridad, y toda esa fuerza implícita que tiene la historia que vamos a vivir.


De la misma forma que lo hacía en el original, nuestro personaje va a poder recorrer este mundo abierto en una aventura de acción realmente trepidante, que por momentos nos recuerda por sus mecánicas de movimientos al Assassin's Creed sin el parkour mediante. Esto sirve para que puedas tomar dos caminos para superar el juego: recorriendo e investigando cada lugar, luchando contra cada enemigo, o yendo rápido de aquí para allá, tratando de afrontar la mejor cantidad de batallas que podamos. Sinceramente, con semejante juego, no sé quién podría elegir esta segunda opción, pero es una posibilidad.

De todas formas, termina siendo una posibilidad obsoleta, ya que el juego está lleno de elementos que podemos recoger, misiones y por supuesto, enemigos. Para disfrutar del juego y de su historia a un 100%, debemos sacarle partido al concepto de “mundo abierto” y recorrer minuciosamente cada una de las cuatro zonas del juego. Seamos sinceros: juegos de mundo abierto hay muchos, pero la posibilidad de eliminar orcos de una forma tan contundente como la que nos regala Shadow of War es algo pocas veces visto. 


El apartado de combate tiene cierto aire a RPG simplista, ya que de por sí solo nuestro personaje es una perfecta arma mortal. Puede luchar contra cualquier enemigo y contra cualquiera cantidad de enemigos de una forma magistral. Tiene botones dedicados para cada golpe o poder, lo que nos va a permitir ver continuamente cabezas volando y torsos desmembrados. En el apartado de habilidades, mientras más avancemos en el juego más poderes vamos a poder “aprender” y más fácil nos va a resultar el hecho de aniquilar a nuestros furiosos enemigos.


Las habilidades tácticas del jugador (y sí, me refiero a nosotros mismos) requieren nuevos niveles de complejidad. Shadow of War no es de esos juegos donde vamos hacia adelante y matamos, al son de gritos de guerra desesperados, a todo lo que se nos cruce. Hay que planear cada ataque, ver cómo podemos debilitar al enemigo antes del ataque. Ver con quién conviene aliarnos. A quien conviene mandar primero y a quien conviene resguardar. Porque como podrán imágenes, esta batalla no es de un hombre solo, por lo que durante el juego tendremos que ir buscando aliados, aunque estos sean ogros. Si, lo que leyeron: no maten a todos los orcos, hablan con algunos, con los más poderosos… quizás puedan convencerlos de que se unan a nuestro ejército.


Lamentablemente, estos detalles de juego de estrategia con destellos de RPG no están completamente nivelados con la acción del juego, y para algunos, puede volverse un poco aburrido por lo repetitivo. Al ser un juego inmenso, con horas y horas de juego donde podemos recorrer enormes mapas y batallar con un sinfín de enemigos, lo monótono va apareciendo de a poco en el gameplay y puede que nos haga perder el interés no solo en la historia, sino también en la acción misma del juego, y este no es un detalle menor.


Como dije en un principio, Shadow of War toma todo lo bueno de Shadow of Mordor y lo mejora, refinando casi todos los aspectos del juego. Los entornos enormes y la cantidad inmensa de enemigos hacen que el sistema Nemesis se vea mucho más atractivo. Pero la historia, si bien no deja de ser épica y contundente, se pierde bastante en ciertos pasajes, perdiendo fuerza y dando paso a que todo sea “vamos a batallar y matar a todos”. Y llega un momento que cuando ya vencimos o esclavizamos a cientos de orcos… las cosas se vuelven un tanto pesadas. Dejando este aspecto de lado, el juego es otro gran exponente de la franquicia que supo crear Tolkien hace muchísimos años.
 



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