Los orígenes del credo asesino

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Los orígenes del credo asesino

Aprendiendo de su pasado y escuchando todas las voces, Ubisoft trae lo que para muchos es el mejor de la franquicia, metiéndonos de lleno en un mapa inmenso del Antiguo Egipto y dejándonos hacer prácticamente lo que queramos

hace 9 meses
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  • Autor: Carlos Pollastri
  • 14.11.2017
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Assassin’s Creed Origins se vino anunciando durante mucho tiempo con un montón de ideas innovadoras pero que poco tenían que ver con el gameplay. Guías para hacer cosplays, un claro ímpetu educativo en el juego con su visita guiada, developers realmente comprometidos con la historia de Egipto… un montón de cosas que si bien sumaban a la expectativa, no hablaban demasiado del juego. El tráiler se estrenó y no contó con la recepción que se esperaba. No se veía como debía verse… algo faltaba. ¿Pudo Ubisoft revertir todo el palabrerío que se armó alrededor de su nueva entrega en una de sus sagas más famosas? Veremos.
 

Nuestro asesino de turno es conocido como Bayek, y se trata de un guerrero con todas las letras que tiene como misión de vida proteger al mandamás de Egipto. Con todo el respeto que me merece el gran Ezio Auditore, Bayek logró convertirse en mi personaje preferido de la serie, no solo porque tiene todos los condimentos de Ezio, sino que lo respalda una historia realmente trágica, y la forma en la que el personaje maneja todo este complejo pasado es uno de los puntos fuertes de la narrativa del juego. Es un asesino con códigos, si me permiten. Un tipo comprometido con una causa real pero que no cree que su misión implique la famosa frase de “cueste lo que cueste”. 
 

¿Recuerdan Abraham Lincoln: Vampire Hunter? Esa película de 2012 dirigida por Timur Bekmambetov era la mezcla justa entre precisión histórica y fantasía. Los guionistas tomaban un hecho histórico y lo retorcían agregándole elementos sobrenaturales para darle un contexto de terror. En este caso, Ubisoft toma la precisión historia de esta época tan intrigante y le agrega algunos condimentos sobrenaturales que a mi pareces quedan impecables. Deja de lado todo ese mote de ciencia ficción que tenían las entregas anteriores y se centra en lo sobrenatural, que tanto tiene que ver con este tipo de historias.
 

De todas formas, si uno es un poco apurado, capaz ni se percate de estos detalles, ya que va a estar anonadado con el mapa del juego. Assassin’s Creed Origins regala el mapa más amplio (y por mucho) de toda la saga, no solo en tamaño, locaciones y precisión geográfica, sino también en la mecánica de sus misiones y la forma de “desbloquear” cada nueva área. El trabajo visual que tiene cada rincón de este inmenso desierto es para aplaudir de pie, y la cantidad de misiones y cosas para hacer dentro del mismo es realmente impresionante. En este aspecto, supera con creces a varios juegos “mundo abierto” que han salido recientemente.
 

Las misiones secundarias tienen un equilibrio genial respecto a las principales, ya que ofrecen sus propias historias, pequeñas, pero que nutren muchísimo a la narrativa del juego en general. Podemos conocer personajes más que interesantes, encontrarnos en situaciones donde deberemos tomar decisiones importantes, o poniendo nuestra habilidad e inteligencia táctica al servicio del gameplay. Pero como no todo lo que brilla es oro, en otros momentos algunas de estas historias se resumen a diálogos completamente carentes de emoción, que le quitan el verdadero sabor al juego y, con eso, las ganas de completar la misión.
 

La mecánica para los combates es algo nunca visto en esta serie, y le da una dinámica mucho más entretenida y atrapante para que realmente tengamos ganas de entablar luchas con todos nuestros enemigos. Con un aire (bastante fuerte) a lo que vivimos en el Dark Souls, las luchas de este Assassin’s Creed están llenas de acción y son simples de realizar, pero al mismo tiempo efectivas y variadas. Podamos lanzar varios ataques, y dependiendo de cómo lo hagamos será la reacción tanto de nuestro personaje como de los enemigos. Podemos abrir la guardia del contrincante para poder acertar un golpe certero, o podemos ir usando el viejo y querido modo sigilo y asesinarlo sin que nadie se dé cuenta. En este caso, variedad es igual a calidad.
 

Quizás la originalidad no sea el fuerte de Assassin’s Creed Origins. Ya dijimos que toma “prestado” el sistema de combate de otro juego famoso, y la verdad es que si somos detallistas, vamos a encontrar que en lo que respecta a mundo abierto, podemos encontrar claras influencias de títulos como el primo hermano llamado Far Cry, o vecinos como The Witcher 3 o Destiny. Ahora, frenemos un segundo. ¿Está mal que tenga estas inspiraciones tan claras? Creo que no, porque lo hace de una forma donde todo lo que esto genera es sumamente positivo para el juego y su gameplay.
 

Realmente la balanza se inclina a favor de este título de una forma contundente. Assassin's Creed Origins es una renovación importante para la saga, un nuevo camino de éxito que se abre si se saben aprovechar todos los condimentos, y evolucionar junto a ellos. Para ser sinceros, no tenía demasiadas expectativas con el juego, y luego de sentirme un poco decepcionado con el Middle-earth: Shadow of War, esta secuela fue como un vaso de agua bien fría en un día sumamente caluroso. Seguramente hay mucho por pulir y varios detalles para cambiar, pero este nuevo rumbo que tomó Ubisoft con la saga Assassin's Creed nos devuelve todas las esperanzas. 


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