El lado salvaje de Ghost Recon

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El lado salvaje de Ghost Recon

Llegó la hora de infiltrarse en Bolivia y acabar con la red de narcotráfico que invade esta versión virtual del país latinoamericano. Pero si van de vacaciones al colorido paisaje boliviano no olviden traer amigos para hacer el viaje inolvidable.

hace 4 meses
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Reviews
  • Autor: Waly LS
  • 10.03.2017
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Ubisoft Paris utilizó un escenario perfecto para Ghost Recon Wildlands. Una extensa tierra con paisajes exóticos y variados, una rica cultura para inspirar la música y la estética y todos los condimentos ficticios que agregaron para traer a la vida al Cartel de Santa Blanca. Como operarios Ghost, a lo largo de la Campaña tendremos la misión de explorar las más de 20 provincias en cualquier medio tengamos a disposición, investigar la gigante estructura del cártel dirigido por El Sueño y eliminar sus piezas una por una.
 
Se trata de una misión de proporciones épicas, por ende desde el principio tenemos a disposición el mundo entero para explorar, cada área con su propio Jefe del Cártel y otras actividades como armas y accesorios ocultos para encontrar, enemigos que interrogar, bases para atacar, y puntos de habilidad y otros recursos para recolectar. Además tenemos una enorme variedad de vehículos con que explorar este gigantesco campo abierto. El control de los vehículos en sí deja un poco que desear, porque mientras que sin dudas es funcional, tardamos mucho tiempo en dominar el estilo de los vehículos en Wildlands, y estar seguros de las acciones que queríamos realizar.
 
 
Es que tienen que tener en cuenta: Ser el conductor designado de una importante misión es suficiente presión para cualquiera, y cuando el control del jeep no ayuda, la presión se siente. Por suerte el juego ofrece suficiente variedad y respuesta a las diversas situaciones, que generalmente es posible improvisar y llegar a buen puerto. Aún cuando un objetivo al que queremos interrogar para llegar al eslabón más grande de la cadena se fuga en nuestro asedio a la base, en vez de fallar la misión, comienza una épica persecución que cambia de forma dinámica la estructura de la misión.
 
Y en estos momentos es cuando Ghost Recon brilla. Aún cuando las cosas salen mal en una misión, con cierto grado de organización y ganas de cooperar, es posible y pasarla bien la mayoría de las veces. Es jugando a solas o con extraños que la experiencia empieza a caerse a pedazos, y muestra sus falencias en algunas mecánicas o monotonía de las misiones. Mientras que las mayores son muy buenas, y los bosses hacen para grandes batallas, la mayor parte del tiempo se repiten las acciones una y otra vez sin variación, y puede ser muy desgastante.
 

Otro de los problemas al jugar a solas, es que no hay otra opción que prestarle atención a la historia. El tono del juego es serio, como si se tratara de una serie de televisión actual, pero los personajes intentan hacer más livianos los eventos y no funciona. En general no es una premisa interesante o que llame la atención. Pero mientras que lo narrativo no funciona la estructura predeterminada del Cártel está muy bien realizada y termina siendo muy gratificante desarmar con amigos pieza a pieza la organización.
 
Alrededor de todas estas misiones que son por lo general muy parecidas entre sí, pero divertidas de ejecutar, hay un corto pero gratificante árbol de habilidades que nos permite mejorar nuestro armamento y personalizar nuestro personaje específicamente a nuestro estilo de juego personal. Todas las habilidades tienen una versión mejorada que hacen una diferencia en el campo de batalla, pero el árbol de habilidades se termina antes que la Campaña, lo que es un poco decepcionante.
 
 
Además de los amigos, la otra razón por la que Wildlands es excesivamente divertido, es que el combate y la mayoría de las acciones alcanzan un flujo muy dinámico y agradable, aunque también muy predecible. Las mecánicas básicas de disparo están muy pulidas y no tienen nada que envidiarle a los mejores juegos de acción. Eso combinado a las posibilidades en geografía, desde desiertos sin cobertura a zonas urbanas, o montañas donde flanquear una base. Las opciones son infinitas y las mecánicas de juego se adaptan a la perfección a cada una.
 
Lo más curioso es que más allá de sus defectos, cuando se juega con un grupo de amigos, todos estos problemas parecen desaparecer y lo único que queda es lo bueno. Lo bueno que se produce cuando un grupo de amigos se juntan a jugar, de forma seria o en chiste, y todo lo que ocurre es para motivo de risa y satisfacción. Además, muchas de las cosas buenas de Wildlands se exponencian durante estas sesiones de juego, y se sienten muy ausentes cuando no tiene ese componente. Aún si el juego hace un buen trabajo de juntarte con extraños, sin la sincronización que permite la total comunicación y colaboración de un conocido, hay algo que se pierde.
 
 
Teniendo en cuenta que ambos títulos salieron de Ubisoft, es un lugar común comparar Wildlands a The Division. Y mientras que los dos caen bajo el tutelaje de Tom Clancy, la más reciente entrega hace su diferencia con el título ‘Ghost Recon’. Mientras que está mucho más orientado a la acción que juegos previos de la saga, todavía retiene un altísimo grado de estrategia a la hora de ejecutar las misiones. Lo bueno es que no obliga a nadie a hacerlo. Hay una enorme variedad de armas a disposición para entrar y regar el piso de plomo, pero también hay muchísimos gadgets, drones y explosivos especiales para encarar cada misión de la forma preferida. Y ni siquiera se trata del equipamiento, sino también la geografía. Al ser un mundo abierto y variado tanto horizontal como verticalmente, desde qué posición comienza la misión cada operario también se vuelve crucial.
 
Ghost Recon Wildlands no es perfecto. Tiene problemas en varios aspectos, algunos de los cuales pueden ser corregidos a futuro. Pero para nuestra sorpresa ninguno de estos se hacía evidente cuando jugábamos en grupo, y nos fue muy fácil perdernos en este enorme y hermoso mundo abierto. Ojalá la experiencia fuera igual jugando con extraños o a solas, pero no es el caso.
 

LO BUENO

  • Gigante mundo para explorar con cosas para hacer
  • Impresionantes gráficos y efectos en todo momento
  • Muchos vehículos de diferentes tipos para explorar el mundo
  • Interesantes estructuras del cartel para desmantelar
  • Muchísimas opciones para encarar cada misión

LO MALO

  • Falta mayor motivación para jugar a solas
  • El tono del juego no encaja con el que lo juegan las personas
  • La variedad de las misiones es un poco escasa

 



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