Cuando Nathan Drake le pasó la posta a Chloe Frazer

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Cuando Nathan Drake le pasó la posta a Chloe Frazer

Siempre, los lugares prohibidos son los más divertidos para entrar. Así es la premisa directa de este título que resulta una consecuencia de la entrega anterior.

hace 2 meses
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  • Autor: Lucas Robledo
  • 26.08.2017
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A pesar de saber que se trataba de un spinoff, los más fanáticos de la serie pusieron el grito en el cielo al enterarse de que un nuevo título de la franquicia llegaba sin su personaje principal: Nathan Drake. Si bien este grito desesperado se vuelve demasiado prematuro, podemos entender que el “enojo” venía fundamentado (si me permiten) por lo grandiosos que fueron los juegos anteriores. Cuando la saga nace, enseguida se hacen comparaciones con Tomb Raider y, sin lugar a dudas, con Indiana Jones. Pero la narrativa y la espectacularidad de aquel primer juego dejó a todos con la boca abierta y enseguida tomo fuerza por mérito propio. Ya no era el clon de nada, había dejado de ser “la copia de”, y tenía más fanáticos de los que podía manejar. 

Uncharted: The Lost Legacy está protagonizado por Chloe Frazer, una vieja amiga de aventuras de Nathan Drake, quien rápidamente encuentra a su antagonista/amiga/compañera de viaje llamada Nadine Ross. La verdad es que el cambio de personajes es solo para agregarle frescura a la historia, porque en lo que es acción, es completamente lo mismo. Chloe puede treparse de la misma forma que Nathan, disparar como él, e incluso pelear como él. Podríamos decir que en cuanto a jugabilidad, nada cambia, seguimos teniendo el viejo y querido Uncharted, que incluso utiliza el mismo motor que la última entrega de la saga.

La historia de este juego tiene lugar luego de lo ocurrido en el Uncharted 4. En una India devastada por una guerra interna, Chloe está en la búsqueda de una antigua reliquia que, casualmente, es el objetivo de un líder mercenario, el gran némesis del juego. Así es como Chloe se encuentra con Nadine y comienzan juntas la aventura. Las personalidades de ambas es una excusa muy bien utilizada para llevar la narrativa del juego, sus pequeñas peleas y discusiones, su constante intento de ver quien predomina por sobre la otra, pero su unión a la hora de combatir, regalan la gran mayoría de los diálogos y situaciones importantes del juego.

Lo primero que vemos al iniciar el juego, es la diferencia visual entre este título y los anteriores. Y no hablo solo de calidad, que sería algo lógico, sino en la búsqueda visual que tiene el juego. Por un lado, las calles de la India tienen una mezcla interesante entre colores cálidos y oscuros donde predominan los amarillos, como generando una sensación de opresión mientras recorremos la ciudad. Al mismo tiempo, carteles de neón iluminan la pantalla, y se contraste completamente cuando ingresamos a la selva, con colores alegres, predominando el verde y todos los tonos dignos de una saga que se pasó su mayor parte de la existencia, entre estos ambientes.

“El cuerno de Ganesh” es nuestro objetivo en el juego, y el que supuestamente nos dará paso a una ciudad oculta a la que nadie pudo acceder y todo eso que siempre suele pasar en este tipo de historias. Y acá es donde debo decir que el juego tiene sabor a repetición, a una pequeña falta de originalidad. Si bien hay una marcada mecánica de juego en la saga, por su género y su forma de jugarlo, desde el primero hasta la cuarta entrega, siempre algo diferente encontrábamos. Sea la cantidad de acción, los momentos cinematográficos, la dificultad, la forma de resolver ciertas situaciones… siempre había algo que separaba a un juego de otro. Uncharted: The Lost Legacy no cuenta con esa suerte y todo se siente demasiado similar a Uncharted 4. Por momentos es como si estuviésemos jugando una extensión de dicho juego pero con otro personaje. 

Y creo que la falta de variaciones en un juego tan corto es el principal error. Cuando entramos a un área nueva, enseguida nos vamos a poder dar cuenta lo que vamos a estar haciendo durante los próximos 10 o 15 minutos. O manejar un Jeep, o luchar contra soldados, o escalar y escalar hasta llegar a alguna cima. Algún que otro puzzle simple, y no mucho más. Los juegos anteriores de Uncharted tenían más variedad, mezcla de mecánicas, diferentes dificultades, situaciones que tenían que ver con el contexto narrativo en el que estábamos. Lamentablemente, en este sentido, The Lost Legacy no sabe innovar o diferenciarse y se siente todo como un poco gastado.

Y acá podemos poner pausa y hacer una aclaración: si bien en los juegos anterior había más variedad, el gameplay estaba más equilibrado y se hacía todo más entretenido, tampoco hay que creer que la saga Uncharted rebosa de originalidad. Si nos ponemos estrictos, los juegos están realizados sobre una base de clichés muy cinematográficos. Pero claro, eso no significa que no sea convincente. Uncharted se convirtió en un éxito porque siempre sabe aprovechar lo mejor de la tecnología que utiliza para regalarnos los mejores momentos. En este sentido, la gente de Naughty Dog tiene una capacidad increíble para convertir situaciones comunes en momentos inolvidables.

Siguiendo de lleno con la reseña, podemos afirmar, entonces, que The Lost Legacy es como una extensión del Uncharted 4, pero menos espectacular, como un competidor que llega un tanto cansado a la final y no se luce como debería hacerlo. El juego es más de lo mismo, pero eso no quiere decir que sea malo, es una cuestión, solamente, de un factor sorpresa que se hace ausente.

Como ya dijimos en algún momento, lo acertado de este juego y lo que puede suplementar esa falta de sorpresa que explicamos, es la química entre las protagonistas. Chloe es una mujer que no se anda con vueltas, es aventurera y frontal, con apariencia de que nada le importa, y de tener algo para decir siempre. En ese sentido, es muy parecida a Nathan. Como él, resulta ser todo un disfraz, porque son buenas personas, de buen corazón. Nadine, por su parte, es mucho más fría y seria, profesional en lo que hace, directa, con una mirada intensa que constantemente está analizando cada situación sin confiar en nada ni en nadie y es difícil de leer, poco transparente. Estas diferencias se pueden ver de entrada, apenas comienza el juego, cuando Chloe intenta forzar una cerradura pero Nadine se adelanta y simplemente rompe el vidrio y abre la puerta.

Para los que recién se meten en la saga, The Lost Legacy va a ser una intensa experiencia, una gran oportunidad de pasar un buen rato. Si bien el tiempo de juego es breve comparado a otras entregas (en 7 horas lo podemos terminar sin demasiada dificultad), contiene todos los condimentos que uno espera a la hora de ponerse a jugar a uno de estos títulos. Para los que ya vengan de antes con la franquicia, van a poder encontrar diálogos constructivos, escenas de acción emocionantes, dos personajes que son el puente de toda la narrativa del juego, y un apartado visual realmente increíble.

Sinceramente, y hablando estrictamente de lo visual, cada área que vayamos descubriendo es más hermosa que la anterior, llenas de detalles y profundidad, con una calidad impecable, impresionantes y amplias vistas de los distintos paisajes del juego y gigantes e intricadas estructuras antiguas. Hubo muchos momentos en que ciertas cosas me dejaron sin palabras por su magnitud y lo hermoso de su apreciar, cosa que pocas veces me pasa con los juegos. Esto no es solo producto de la calidad, sino también del diseño y lo real que se ve cada objeto, lugar o estructura dentro del juego. 

Naughty Dog ya dijo que Uncharted 4 era el final de Nathan Drake como protagonista de la saga, pero con Uncharted: The Lost Legacy muestra que la franquicia da para muchos más, y que quizás podamos ver a Chloe Frazer tomar las riendas de varias aventuras más.
 



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