Los aeropuertos presentan complejos desafíos para la Tecnología de la Información

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Los aeropuertos presentan complejos desafíos para la Tecnología de la Información

La empresa Vertiv, que diseña, fabrica y da servicios a las tecnologías críticas, identificó al transporte público como la segunda industria más crítica en centros de datos.

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  • Autor: Lucas Robledo
  • 31.08.2017
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Lo servicios públicos ocupan el primer lugar, según Vertiv, porque la mayoría de estos servicios dependen directamente de energía confiable. En segundo lugar, el transporte público, especialmente el aéreo y el ferroviario, se posiciona como una industria crítica en lo que centro de datos se refiere.

Si nos referimos a la industria aérea, en estos últimos 20 años hubo un rápido avance en adoptar los sistemas de Tecnología de la Información (TI) como eje para que funcionen sus operaciones y para poder seguir digitalizando toda su infraestructura. 
El sistema que podíamos encontrar inicialmente en estos lugares era simple, manejado por un mando manual sin demasiada complejidad. Los nuevos sistemas no solo agregaron calidad y complejidad, sino que hicieron que los servicios tengan un proceso más inteligente y eficaz. Esto, sin embargo, necesita una gran cantidad de recursos y personas para hacerlos funcionar. 

La complejidad de los aeropuertos se da porque estos cuentan con, al menos, un centro de datos, acompañado de muchos centros de operaciones y una cantidad inimaginable de armarios de red. En contraparte, la cantidad total de equipos de TI de producción no es tan grande.

El truco está en la propia naturaleza de la infraestructura física y la interconexión con los sistemas de TI. Todos los sistemas que no son de centros de datos como los sistemas de tara (medición y control del peso de la aeronave), los radares y la aviónica, el alcance visual en la pista (niebla en tierra/visibilidad), la iluminación de las pistas, la iluminación de aproximación, los sistemas de aterrizaje, etc., son digitales. Estos tienen poco o ningún tiempo de espera interno, dependen de los sistemas eléctricos, mecánicos, de redes e inalámbricos, y están distribuidos a distancias de kilómetros, no de metros.

Para poder tener una perspectiva rápida de estos tamaños que se manejan, podemos poner el ejemplo del Aeropuerto Internacional Rey Fahd en Arabia Saudí, que tiene unos 1.256 kilómetros cuadrados. Si lo miramos de esta forma, podemos afirmar que los aeropuertos son un centro de datos inmensamente distribuido, compuesto por cientos de sistemas interconectados y miles de dispositivos de Internet de las Cosas, y pueden competir con cualquier centro de datos real en términos de complejidad.

Y cuando decimos “real” nos referimos a que los aeropuertos no funcionan en modo activo/activo redundante como la mayoría de los centros de datos. Tampoco se pueden discriminar cargas rápidamente como otras instalaciones conectadas a la nube o de hiperescala. Es por eso que cuando un aeropuerto comienza a sufrir problemas técnicos, todo el sistema de aviación se ve afectado, normalmente con retrasos y cancelaciones de los vuelos. 

Construir un aeropuerto inteligente no es nada simple, ya que se necesita una rigurosa planificación que da por resultado en una redundancia integrada, sin contar la digitalización de toda la infraestructura. De todas formas, no resulta algo imposible o lejano ya que la industria aérea se toma muy en serio el funcionamiento, la disponibilidad y la capacidad de recuperación de las operaciones, al igual que las medidas de seguridad.
 



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